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Ser amable contigo mismo en un mundo que no lo permite


Vivimos en un mundo que aplaude la perseverancia, pero mira de reojo el descanso. Que elogia la productividad, pero avergüenza en silencio la pausa. Que nos dice que sigamos adelante incluso cuando nuestro interior nos susurra: «Por favor, baja el ritmo».


En este mundo, la gentileza suele confundirse con debilidad. Pero ¿y si en realidad es una de las cosas más valientes que podemos practicar?


La presión silenciosa para ser “más”


Desde el momento en que nos despertamos, hay una lista de verificación tácita zumbando de fondo: Ser más rápido. Ser más fuerte. Ser más feliz. Ser menos emocional. Ser mejor que ayer.


Las redes sociales resaltan las victorias, no las heridas. La cultura del esfuerzo glorifica el agotamiento. Incluso la recuperación a veces se considera una carrera. ¿Qué tan rápido te recuperaste? ¿Ya lo superaste?


Y en medio de todo este ruido, olvidamos que, ante todo, somos humanos. No máquinas. No marcas. No métricas de productividad.


La amabilidad no encaja a la perfección en este sistema. No se destaca. No funciona. No siempre impresiona desde fuera.


Pero por dentro parece una cuestión de supervivencia.


La gentileza no es rendirse


Aclaremos algo: ser amable con uno mismo no es lo mismo que rendirse.

La gentileza puede manifestarse así:


  • Descansando sin culpa

  • Establecer límites que decepcionen a los demás pero te protejan a ti

  • Permitirse el duelo por más tiempo del que es socialmente “aceptable”

  • Hablarte a ti mismo con la amabilidad que reservas para todos los demás.


Eso no es debilidad. Eso es sabiduría.


La amabilidad es elegir la sostenibilidad en lugar del agotamiento. Es comprender que la sanación no es lineal y que el crecimiento no requiere castigo.


A veces lo más radical que puedes hacer es decir: “No necesito ganarme mi valor hoy”.


Cuando el mundo no se detiene, tú aún puedes


Puede que el mundo no se detenga ante tu dolor. Los plazos seguirán existiendo. Las expectativas seguirán llamando. La vida seguirá siendo vida.


Pero se te permite crear suavidad dentro del caos.

Puede:

  • Toma descansos incluso cuando nadie te dé permiso

  • Cambia tu ritmo sin dar explicaciones

  • Elige un progreso que se sienta humano, no duro


La gentileza no consiste en escapar de la realidad; consiste en afrontarla con compasión en lugar de crueldad.


Y sí, al principio puede resultar incómodo. Sobre todo si te enseñaron que el amor es condicional, que el descanso hay que ganárselo y que las emociones son incómodas.


Pero la incomodidad no significa que lo estés haciendo mal. A veces significa que estás haciendo algo nuevo.


Un pequeño recordatorio (porque todos necesitamos uno)

No necesitas endurecerte para sobrevivir en este mundo. No necesitas ser más fuerte para ser digno. No necesitas sanar en la línea de tiempo de nadie más.


Se te permite ser amable en un mundo que no lo es. Se te permite elegir la amabilidad contigo mismo, incluso cuando el mundo elige la presión.


La gentileza no es ausencia de fuerza. Es fuerza: serena, firme y profundamente resiliente.


¿Y si hoy solo puedes respirar y ser amable contigo mismo durante cinco minutos? Eso cuenta. Más de lo que crees.


Si esto te resonó, considéralo tu permiso: sé amable contigo mismo esta noche. El mundo seguirá ahí mañana, pero tú también deberías. 💛


A man enjoys a moment of serenity, basking in the sunshine and fresh air as he stands outside amidst lush greenery.
A man enjoys a moment of serenity, basking in the sunshine and fresh air as he stands outside amidst lush greenery.

 
 
 

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